Ni patrón, ni dios, ni marido

A la izquierda progresista colombiana

Por: Yissel Andrea Garzón Herrera

La pregunta que motiva esta reflexión es la siguiente: ¿cuál es el lugar de la crítica feminista en el contexto político actual? Necesitamos escuchar los desacuerdos y las denuncias por parte de mujeres y grupos feministas hacia la izquierda colombiana. bell hooks mostró la potencia de la interseccionalidad y de la configuración múltiple y diversa de las opresiones cuando afirmó que se sentía más cerca de sus compañeros de clase que de las mujeres blancas que, desde sus privilegios, ejercían opresiones sobre las mujeres negras [1]. Lamentablemente, la izquierda colombiana actual, militante y no militante, está lejos de honrar ese voto de confianza. Algunos grupos y mujeres feministas no solo se sienten distantes de sus “compañeros” de clase, sino que han denunciado un hostigamiento abierto y persecutorio, así como la gestación de una narrativa antifeminista. Estas denuncias se tradujeron en una distancia política en las elecciones presidenciales de este año, que lejos de azuzar la conciencia de los sectores de izquierda, potenció su vocación sectaria y monológica. En este texto revisaremos cuáles son los argumentos de las denuncias y cuáles son las posibles vías de resolución.

La fotografía de Gustavo Petro con una pañoleta abortera en 2022 se convirtió en el símbolo de una campaña presidencial receptora y acogedora de los feminismos del país. Hace cuatro años algunos sectores feministas apostamos de forma decidida por el “gobierno del cambio” y contemplamos por primera vez la posibilidad de materializar varias de las propuestas políticas y sociales que han venido trabajando los grupos y las mujeres feministas hace mucho tiempo atrás. Los encuentros, los coloquios, las reflexiones durante el año 2022 fueron agudas y profundas. Ante la posibilidad del resurgimiento de una facción de derecha representada por Rodolfo Hernández, abiertamente decadente, por decir lo menos, vimos la posibilidad de encontrar en la izquierda progresista un ámbito de enunciación.

Los feminismos nunca han sido ingenuos. Entonces, en 2022, sabíamos los problemas que históricamente han implicado estas alianzas. Las militancias de izquierda, en su surgimiento y desarrollo, han estado plagadas de sexismo, violencias basadas en género y oportunismos. Las denuncias por acoso sexual, abuso sexual, agresión sexual y abuso de poder de los hombres hacia las mujeres en colectivos, movimientos y partidos políticos de izquierda han sido constantes [2][3]. No obstante, en 2022, vimos en esta candidatura pretendidamente acogedora de los feminismos, la posibilidad de avanzar en la materialización de una agenda feminista: una educación no sexista que transforme las creencias y los imaginarios que sostienen los roles tradicionales de género; la garantía de protección de los derechos sexuales y reproductivos; la lucha contra las violencias basadas en género; el cuidado como responsabilidad colectiva y estatal; la inclusión de mujeres feministas en espacios de toma de decisión institucionales y no institucionales; entre otros. La figura de Francia Márquez, feminista, activista ambiental y líderesa social, como formula vicepresidencial dio la forma definitiva a una alternativa política que, como afirma Castillo, al menos simbólicamente “amplió los horizontes del progresismo colombiano más allá de sus marcos tradicionales” [4].

Y aunque en 2022 ganó la izquierda progresista no ganaron los grupos y las mujeres feministas. Pese a al llamado de bell hooks y Ángela Davis, nuestros “compañeros” de clase no supieron estar a la altura de un proyecto político compartido. Les fue completamente irrelevante cuando no incómoda la necesidad de corresponder a tan excepcional voto de confianza. La izquierda progresista ha sido incapaz de reconocer en sus compañeras feministas la muestra ejemplar de un ejercicio positivo del poder en el sentido acuñado por Marcela Lagarde [5]. Es decir, la fuente inagotable de construcción de sentidos emancipadores y libertarios, la ideación de alternativas económicas cooperativistas anticapitalistas, los enfoques de justicia basados en la reparación transformadora; solo por nombrar algunos de sus logros más prominentes. Y la muestra de semejante falta de lucidez, racionalidad y empatía nos pone a pensar si es verdad, como afirma bell hooks, que el feminismo es para todo el mundo.

Pese a la prometedora visión de bell hooks a comienzos de este siglo, una buena parte de la izquierda progresista militante y no militante colombiana continúa anquilosada en formas de sexismo, que, de lo elementales, exasperan a cualquiera que tenga alguna forma incipiente de conciencia de género. Los “compañeros” de clase no sólo son incapaces de reconocer el potencial en las visiones de mundo feministas, sino que, sosteniéndose en las formas más viles y primitivas del ejercicio del poder, como el autoritarismo y la violencia, pretenden amedrantar y disuadir de una vez por todas la conciencia feminista. Tomen ustedes, por ejemplo, las denuncias que se hicieron en contra de algunos funcionarios del gobierno. Daniel Mendoza es uno de los casos más controversiales. En 2024 la posible posición de Mendoza como embajador en Tailandia fue objeto de críticas debido a sus trinos en 2014, 2015 y 2016 sobre drogar y violar mujeres y niñas, y debido a su falta de experiencia diplomática [6]; ante la oposición pública, Petro tuvo que retractarse de esta decisión [7]. Otro de los casos más notables es el de Hollman Morris, quien teniendo una denuncia por acoso sexual y laboral en su contra desde 2019, aún permanece en la dirección de RTVC medios y con denuncias nuevas [8][9]. Y si creen ustedes que se trata quizás de falta de formación humana, tomen ustedes a los “brillantes” intelectuales de izquierda como Fabian Sanabria, Víctor de Currea-Lugo y Carlos Medina. Fabian Sanabria, por ejemplo, goza de completo bienestar y libertad como profesor activo de la Universidad Nacional-sede Bogotá mientras sus denunciantes, la presunta víctima, Steven López y la profesora Mónica Godoy quien acompañó la denuncia, han sido condenados al exilio político como única alternativa ante las amenazas en contra de su vida [10]. Los casos de estos señores son muy significativos porque pese a todos los esfuerzos históricos y filosóficos por demostrar el potencial de la ilustración, demuestran que, aunque ésta posibilita la toma de conciencia de la propia condición racional es necesario que esa conciencia sea también conciencia histórica como afirmó Gadamer [11] y conciencia política, de clase, de raza, y en fin feminista, como afirmó bell hooks. 

Luego de juzgar como evidente la ceguera y el desatino en distintos grados de la izquierda progresista colombiana tras ver las noticias, seguir los hilos de Twitter o tener conversaciones con algún “compañero” de clase, me pregunté por el origen del mal y de este mal específico del que estamos hablando y he llegado a algunas conclusiones del todo evidentes. Me parece a mí que nuestros “compañeros” de clase no se animan a tomar conciencia en ese sentido amplio mencionado anteriormente. Federici [12] arrojó luz sobre el mundo cuando demostró que la plusvalía no sólo es posible gracias a la explotación de la clase trabajadora como sostiene el marxismo sino al trabajo de cuidados y reproductivo no remunerado de las mujeres. Sobre esto, señala Segato [13] que hasta el hombre más empobrecido dispone siempre de una mujer que le cuida y atiende gratis. Por otra parte, Yudarkis Espinosa [14] y otras exponentes de los feminismos descoloniales han demostrado que, además, el capitalismo sólo ha sido posible por los procesos de colonización y neocolonización de los que han sido víctimas las comunidades originarias de Centro América y Sur América, y anteponiendo la opresión de género a la de la raza, han señalado que “el primer territorio de conquista fue el cuerpo de una mujer” [14].

Basten estos dos postulados teóricos para volver a preguntarles a los “compañeros” de clase: ¿cuáles son las consecuencias de estos alumbramientos en sus conciencias y en sus prácticas políticas y epistémicas? ¿Cómo se ha dado lugar a una reflexión ética y filosófica sobre los mundos soñados y por venir? ¿Cómo han tematizado el ser a la vez el objeto y sujeto de la opresión? ¿Cuáles sistemas de autocuidado y cuidado han generado en los espacios colectivos para evitar reproducir lógicas de oportunismo, dominio, sometimiento y explotación al beneficiarse pasivamente de los cuidados gratuitos? ¿Cuáles estrategias y metodologías pedagógicas han desarrollado para posicionarse como aprendices de las mujeres muy inteligentes y capaces que les están mostrando los errores y además las formas de corregirlos?

Lamentablemente, al día de hoy no hay respuestas satisfactorias a todas estas preguntas. Y mientras la izquierda progresista colombiana no esté a la altura del voto de confianza que depositó bell hooks y todas aquellas mujeres y colectivas que en algún momento los hemos llamado compañeros de clase, nosotras seguiremos expresando en infinitas formas y presentaciones la consigna feminista que reza: ni patrón, ni dios, ni marido para recordarles cuantas veces sea necesario que no somos territorio de conquista y que nunca nos tendrán ni sumisas ni devotas a su voluntad.

[1] hooks, b. (2017). El feminismo es para todo el mundo. Traficante de sueños.

[2] Castrillón, E. (2021, agosto 26). En la izquierda y la derecha, la violencia de género sigue desbordando los protocolos de los partidos. La silla Vacía. https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/en-la-izquierda-y-la-derecha-la-violencia-de-genero-sigue-desbordando-los-protocolos-de-los-partidos/

[3] Comisión de la Mujer PST, (2020, noviembre 20). El machismo en las organizaciones de izquierda y del movimiento obrero. Una perspectiva de clase. Liga internacional de los trabajadores.  https://litci.org/es/el-machismo-en-las-organizaciones-de-izquierda-y-del-movimiento-obrero-una-perspectiva-de-clase/?utm_source=copylink&utm_medium=browser

[4]Castillo, M. (2026 abril 12). De la esperanza al desencuentro: feminismo y progresismo en el gobierno de Gustavo Petro. Razón pública. https://razonpublica.com/la-esperanza-al-desencuentro-feminismo-progresismo-gobierno-gustavo-petro/

[5]Lagarde, M (1999). Claves feministas para liderazgos entrañables. Puntos de Encuentro.

[6]Escobar, M. (2024, diciembre 13). Los trinos de Daniel Mendoza: “no son literatura. es violencia machista”. El Espectador. https://www.elespectador.com/genero-y-diversidad/las-igualadas/los-trinos-de-daniel-mendoza-no-son-literatura-es-violencia-machista/

[7] González, O. (2024, diciembre 14). La defensa de Daniel Mendoza por Petro evidencia su feminismo de pacotilla. La Silla Vacía. https://www.lasillavacia.com/opinion/la-defensa-de-daniel-mendoza-por-petro-evidencia-su-feminismo-de-pacotilla/

[8]Editor (2026, abril 22). Fiscalía reactiva indagación por presunto acoso sexual de Hollman Morris. La Silla Vacía. https://www.lasillavacia.com/en-vivo/fiscalia-reactiva-indagacion-por-presunto-acoso-sexual-de-hollman-morris/

[9]Editor. (2026, abril 22). Fiscalía desarchiva denuncia contra Hollman Morris por acto sexual violento. Volcánicas.  https://volcanicas.com/fiscalia-desarchiva-denuncia-contra-hollman-morris-por-acto-sexual-violento/

[10]Editor. (2025, octubre 31). Mónica Godoy y las consecuencias de enfrentar la violencia de género. Colombia informa. https://www.colombiainforma.info/monica-godoy-y-las-consecuencias-de-enfrentar-la-violencia-de-genero/

[11]Gadamer, H. (2012). Verdad y método. Ediciones Sígueme (Obra original publicada en 1960)

[12] Federici, S. (2004). Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Traficante de sueños.

[13]Segato, L. (2016). La guerra contra las mujeres. Traficante de sueños.

[14]Espinosa Miñoso, Y., Gómez Correal, D. M., & Ochoa Muñoz, K. (Eds.). (2014). Tejiendo de otro modo: Feminismo, epistemología y apuestas descoloniales en Abya Yala. Editorial Universidad del Cauca.



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